jueves, 15 de mayo de 2008

Un día sin final

Un día sin retorno, sin fin, sin vuelta atrás. Ya está lo hecho, a tragar. Es raro saber que el tiempo es siempre el mismo pero no así la sensación. Las horas largas han dado nombre a muchos escritos(que le pregunten a Virginia Woolf) pero para mí pasan inexorables. Es incómodo, muchas cosas por hacer, por mirar,gente de la que ocuparse, películas por ver............y sin tiempo para nada.sensación extraña que se tiene de un día que no acaba, que no tiene fin invade cada hora, cada minuto.
Un día normal, con sus horas normales, no hay un resquicio, un hueco por el que ver o salir. Las personas somos extrañas,verdaderas cajitas de sorpresa. Extravagantes, inquietos, bohemios,soñadores,extrambóticos,inexorables,crueles,infames......y un largo etcetera.
Un día normal empecé a escribir una historia que al final quedó en nada, otro día, también normal, lo intenté pero sin terminarla, ¿quién dice que una historia ha de tener final? la vida misma la tiene, ¿no? nacemos (principio) morimos(final) pero ese "final" puede ser alternativo. En la religión cristiana, se resucita, es decir, se pasa a una "mejor vida" ergo no tiene final; en la religión budista, la reencarnación, morimos para convertirnos en un bonito animal o en el insecto más ruin del planeta, o bien en una planta, etc, ergo también se pasa a una "nueva vida";a la vista de la religión, ¿por qué finalizar entonces una historia? las hay incompletas, amores que quedaron a medias por algo que no se dijo, amistades que se rompieron por silencios, libros que se empezaron y que nunca se terminaron. Libros, libros y más libros. ¿Para qué? ¿para ser leidos?, ¿por quién? hoy día no se lee, ni se escribe como se hacia allá en el XIX.Las ideas se perdieron en el tiempo, ya todo inventado, manido,hay hartazgo de todo, no hay interés por nada.
Incluso historias de amor incomprensibles que seria mejor terminar no se acaban.
Extraño día es este en el que se anuncia mi muerte aciaga. Subida en lo más alto del edificio más erguido del mundo trato de gritar pero no sale la voz, vuelvo a intentarlo y nada. Me digo: una vez más. Las nubes rasgadas, el cielo gris, los pájaros no llegan hasta aquí. No siento miedo, ni siquiera nada, sólo vacío. Vuelvo a gritar, nadie me escucha, no es lo suficiente alto. Quiero que salga, maldita sea, no me importa el frio, no me importa la ignorancia mucho menos la falta de ansia.Qué es esto? desde aquí lo contemplo todo.Acaba de llegar el padre, el niño se esconde.Noto el miedo que le invade nada más oir las llaves, grito. En otro piso,está sola, delante de un whisky y un bote de somniferos, el maletín en el sofá, la foto rota en el suelo, grito. Un coche nuevo, reloj nuevo, ropa nueva, sonrisa falsa en la cara, te veo y grito.Corren, vuelan, los persiguen los maderos, grito. Los veo bajo el puente, pidiendo en la calle, no. El mundo. Ya no es mundo. Aquí subida, en lo más alto del mundo, no veo nada, no quiero gritar, no quiero chillar. Ahora hablo. Sale mi voz, es inmensa, triste caminar el del vivir, no sé me ocurre ya qué decir.

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